Villeroy & Boch no solo representa el amor por el diseño y los productos de primera calidad, sino también el amor por sí misma; lo cierto es que la historia de una de las empresas de mayor influencia en el ámbito del diseño a nivel mundial gira en torno a una historia real de amor. En 1836, las familias Villeroy y Boch firmaron un contrato con el objetivo de crear juntas porcelana de gran calidad. Las firmas de este contrato simbolizan el hito más importante de la historia de Villeroy & Boch: dos empresas competidoras se fusionaron en una sola. Más tarde, se enamoraron y casaron miembros de las dos familias: la maravillosa Octavie Villeroy y el carismático Eugen Boch; y lo que antes eran dos familias separadas, se convirtieron en una sola.